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1 de agosto de 2013

Aerobicos: ¿A qué ritmo tengo que correr?

Resolvemos una de las principales preguntas que se plantean los runners: te explicamos a qué ritmo correr según tu tipo de entrenamiento para que sigas progresando y no te estanques.

Esa es una de las preguntas que más se hacen los corredores (y no sólo los principiantes). Saber a qué ritmo debes correr en cada parte del entrenamiento es clave para una rápida progresión y evitar estancamientos y lesiones. Aquí tenéis una guía rápida para tener una idea del ritmo al que debes entrenar. Recordad que es clave para mejorar trabajar todas las cualidades y por eso en una semana, si entrenamos 5 días, hay que combinar un entrenamiento largo, uno de series o cambios de ritmo, un rodaje en progresión y dos de recuperación.

Tipo de entrenamiento Ejemplo Ritmo (referencia tu ritmo al que compites en 10 km) Nivel de esfuerzo (de 1 a 10) Ritmo cardiaco
Rodaje de recuperación
40-50´suaves el día después de series o rodaje largo
Entre 1’30” y 1’ más lento que el ritmo al que compites en 10 km (si haces 50’ en 10 km, empiezas a 6’/km y terminas a 5’/km)
3-4 (debes poder hablar
sin que se te
entrecorte la voz)
70% de tu máximo

Rodaje largo
Entre 60 y 90´(nunca pasar de 2 horas ni aunque entrenes en maratón)
Empiezas muy suave (1’30” más lento que ritmo de competición) hasta terminar a tu ritmo de competición
3-7 (se hace en progresión, divídelo en tres tercios, el primero muy despacio, el segundo tranquilo y el tercero ya a tu ritmo de competición de 10 km)
Empiezas al 65% y terminas al 80%
Rodaje rápido
50-60´
Comienzas 30” más lento que tu ritmo de 10 km y acabas a tu ritmo de competición
7-8 (puedes hablar, pero frases cortas)
Empiezas al 70% y terminas al 85%
Series o cambios de ritmo
Por ejemplo, 5x1.000 o 30 minutos alternando 1´rápido y 1´lento
Para las series de 1.000 te vale como referencia tu ritmo en 10 km; si son más largas, más lento (por ejemplo, si haces 45’ en 10’ en las series de 1.000 irías a 4’30 y en las de 2.000 4’40”).
9 (no puedes hablar)
90-100%

Hidratos para adelgazar ¿Cuántos necesitas?

Para perder peso con salud, ningún alimento debe erradicarse de la dieta, y menos aun el nutriente energético por naturaleza como son los hidratos. Sin embargo, aunque no deben eliminarse, deben reducirse, por eso hoy te contamos cuántos hidratos necesitas para adelgazar sin dificultad y con salud.

En una dieta para conservar el peso y con una equilibrada distribución de nutrientes, se aconseja ofrecer entre 50 y 60% de la energía total diaria, a base de carbohidratos. Para perder peso, además de reducir las calorías totales, es aconsejable disminuir un poco el aporte de hidratos.

Así, podemos aportar entre el 40 a 45% de las calorías del día en una dieta para adelgazar, por hidratos complejos, evitando siempre los azúcares o hidratos simples.

En porciones, esto significaría pasar de consumir entre 8 y 10 porciones a diarias a consumir entre 4 y 5 raciones de hidratos al día.

Esta proporción de hidratos a diario permite consumir además de las 5 porciones de frutas y vegetales cada día, hacer uso de pan, avena, u otro tipo de cereales para completar el desayuno y la merienda.

Siempre intentando escoger cereales integrales, ricos en fibra y de bajo índice glucémico, así como cuidando la cantidad, podemos consumir hidratos y adelgazar al mismo tiempo sin descuidar la salud.

29 de julio de 2013

Ejercicios y rutinas: Amplia tus dorsales

¿Conoces las técnicas de la vieja escuela para ampliar tus dorsales? Es muy probable que no, ya que son técnicas que han caído en el olvido.

No obstante, cuando hace años leí este artículo, adquirí la necesidad de estirar continuamente los dorsales durante mi entrenamiento de espalda, lo cual me ha dado buenos resultados a largo plazo.

Veremos aquí las diferentes técnicas que se utilizan para dislocar las escápulas. Tranquilo que no te asuste el nombre.

Los culturistas de antes dedicaban mucho tiempo a estirar los dorsales con movimientos que formaban parte de sus rutinas. Estos ejercicios de movilidad escapular no son muy apreciados hoy en día, pero podemos aprender a destapar los mismos dorsales que los culturistas del pasado. ¿De qué sirve una cintura fina o unas caderas estrechas si no pueden medirse en relación a una espalda super ancha en forma de V?

Gran parte de la belleza de un cuerpo bien construido puede atribuirse a una buena expansión dorsal. Después de los glúteos, los dorsales son el segundo grupo muscular más grande del cuerpo.

Además, cubren la superficie más extensa pues van desde los hombros hasta la mitad de la espalda.

La conocida forma de V está definida por los huesos escapulares, pero se acentúa cuando se desarrollan los dorsales mediante el entrenamiento con pesos y se gana amplitud y masa.

Las mejoras más importantes llegan cuando hacemos lo mismo que los antiguos culturistas y nos concentramos en sacar a la escápula de su lugar de descanso.

Muchos creen que los dorsales no se pueden hacer sobresalir si el entrenamiento empieza después de la adolescencia. Vince Gironda estaría totalmente en desacuerdo, tal y como indicó en su libro The wild physique (el físico salvaje); “se ha dicho que a menos que empieces a entrenar en la adolescencia es imposible conseguir una expansión dorsal completa, en especial alrededor de la escápula. Yo no me sumo a esta afirmación porque no comencé a entrenar hasta los 22 años y he desarrollado mis dorsales al máximo“.

Con los ejercicios adecuados, dedicación y disciplina se puede dar movilidad a la escápula. Los siguientes ejercicios están diseñados para conseguirlo.

Es importante entender que no son un entrenamiento de espalda. El objetivo no es ganar masa. Es mejor considerarlos como movimientos de estiramiento que se realizan tres veces por semana o más si vuestra agenda os lo permite, para mejorar la flexibilidad y la movilidad de la escápula. Así obtendréis unos dorsales más amplios y una V envidiable.

1. Mini jalones

Usad un agarre ancho en la barra de la polea por encima de la cabeza. Con un peso ligero haced 20 o 30 mini jalones.

Esto significa bajar la barra sólo 8 o 10 centímetros y luego dejar que el peso suba los dorsales.

Aseguraos de que los dorsales hacen el trabajo.

Descansad y haced otra serie de 20 o 30 repeticiones.

2. Aislamientos por encima de la cabeza

Colocaos delante de un espejo con las piernas con la misma separación de los hombros.

Elevad los brazos por encima de la cabeza y coged la mano izquierda con la mano derecha.

Estirad del brazo izquierdo hasta que notéis que se mueve la escápula. Repetid varias veces.

Este movimiento de aislamiento ayuda a sentir que se disloca la escápula.

3. Aislamientos de la expansión dorsal

De pie con las piernas con la misma separación de los hombros delante de un espejo.

Colocad los brazos en jarra y los pulgares rodeando los oblicuos. Bajad los omoplatos y llevadlos hacia atrás a la vez que hacéis sobresalir los dorsales. Quizá os vaya bien colocar una pierna delante de la otra.

Realizadlo delante del espejo varias veces hasta que saquéis los dorsales con facilidad.

Visto desde detrás parece que las escápulas se separan como si fueran alas.

4. Tirón del pomo

Buscad un pomo u otra estructura que soporte vuestro peso.

El gimnasio está lleno de máquinas que os pueden servir.

Agarraos al pomo con una mano y, dejándoos caer hacia atrás, sacad el dorsal varias veces.

Cambiad de mano y repetid el movimiento. Intentad hacer tres series de 10 repeticiones y trabajad para llegar a las cuatro.

5. Tirón lateral

Buscad una barra que esté a por encima de vuestra cintura y que soporte vuestro peso corporal.

La de una máquina Smith o de una jaula de sentadillas os servirá.

Coged la barra con la mano izquierda y apoyad el pie en la máquina o estructura para quedar inclinados hacia el lado contrario.

Tirad para acercaros a la barra y volved a la posición inicial contando hasta 10. Cambiad de mano y repetid. Completad tres series de 10 repeticiones.

6. Estiramiento con mancuerna

Utilizad una banca para conservar la estabilidad, colocad la rodilla izquierda sobre la banca y la pierna derecha recta al lado.

Coged una mancuerna de bastante peso con la mano derecha como si fuerais a hacer el remo. Inclinaos y dejad que la mancuerna tire de la escápula mientras contáis hasta 10.

Descansad y repetid varias veces. Haced lo mismo con el lado izquierdo.

7. Colgarse de una barra de dominadas

Otra manera de aumentar la movilidad de la escápula es colgarse de una barra de dominadas. No os penséis que vais a hacer dominadas.

Debéis utilizar un agarre ancho, colgaos de la barra y dejad que vuestro peso corporal haga el trabajo. Moved los hombros hacia delante y detrás. Además, desplazad las piernas hacia la derecha y la izquierda para que se mueva la escápula.

Quizá tengáis que bajar de la barra un poco para descansar, pero intentad pasar un rato colgados y rotando la escápula. Entre 30 y 60 segundos es lo ideal.

Recordad que estos ejercicios no son para aumentar el músculo así que no debéis intentar batir ningún récord porque no conseguiréis el objetivo.

La meta es mover la escápula de su lugar habitual y ampliar la forma de V. Cuanto más desplacéis los huesos mejores resultados obtendréis.

Trucos de la expansión dorsal

1. Todos los culturistas de élite aíslan (o dislocan) las escápulas para conseguir esa forma de V.

2. Estos ejercicios no son habituales. No os avergoncéis de que os miren en el gimnasio cuando los hagáis porque funcionan.

3. Haced dos o tres series de cada ejercicio tres veces por semana.

4. Los movimientos de aislamiento de la escápula no son ejercicios de ganancia de masa, como los remos, las dominadas y los jalones completos.

5. En cada ejercicio la meta es sacar la escápula hasta estirarla por completo y que se vean unos centímetros más.

6. Sed constantes y obtendréis resultados. Calculad unas 12 semanas para conseguir buenos resultados.

La frecuencia en la toma de proteínas

Todos los que nos hemos tomado en serio el fitness sabemos de lo importante de una buena dieta, una dieta bien balanceada con buen reparto de macronutrientes hará que nos aproximemos a nuestro objetivo en mayor o menor medida, y algo muy importante es la frecuencia en la toma de proteínas.

El fitness está lleno de mitos que poco a poco se van desmontando y nos hacen, a todos, aprender día a día como mejorar nuestra dieta. Eso de comer 6 u 8 comidas diarias está pasando a un segundo plano, ya sabemos que no tiene grandes beneficios, cuando lo importante es saber dosificar la frecuencia de las proteínas para maximizar la síntesis de las mismas.

La proteína y el anabolismo muscular

Durante años se pensaba que comer más veces al día hacía que nuestro metabolismo aumentaba, cosa que en realidad no tiene base científica, puedes comer 6 comidas o 3 comidas que si comes la misma cantidad de macronutrientes tu metabolismo será el mismo en ambos casos, pero ¿y el anabolismo?.

Hay algo que está clarísimo en esto del fitness y la musculación la cantidad de proteína y el valor biológico de las mismas es importantísimo para tener buenas ganancias musculares. Además hay que mantener constantes los niveles de aminoácidos en sangre para que estemos en constante anabolismo, y esto lo debemos hacer comiendo pequeñas cantidades de proteína repartidas en diferentes comidas.

Los aminoácidos en sangre, ruta mTOR y la leucina

Cuando realizamos una comida con hidratos, grasas y proteína tiene una respuesta anabólica a los 90 minutos para retornar a niveles previos a las 3 horas. Con esto podríamos pensar que deberíamos comer cada 3 horas con el fin de volver a generar esa respuesta anabólica pero resulta que los aminoácidos en sangre aún siguen elevado después de esas 3 horas.

Entre esos aminoácidos que están aún en nuestra sangre debemos destacar la leucina, que es el aminoácido responsable del incremento en la síntesis proteica, y que la seguimos teniendo al máximo. Incluso tenemos al máximo la ruta mTOR (su activación inicia la síntesis proteica) pero, aun así, la síntesis proteica, tras esas 3 horas, ya no es máxima.

Se podría pensar que volviendo a hacer una comida tras esas 3 horas conseguiríamos incrementar la síntesis proteica, pero como los aminoácidos siguen elevados no daría lugar a maximizar la síntesis proteica. Como conclusión podríamos hacer una comida con gran cantidad de proteína y después de 5 o 6 horas, cuando los aminoácidos en sangre hayan descendido, hacer otra para maximizar la síntesis de proteína.

Maximizar la síntesis proteica

Esto desmontaría esa teoría culturista que todos teníamos en la que hay que comer cada 3 horas, si bien no para aumentar el metabolismo sí para nutrir nuestro organismo y que este esté siempre provisto de macronutrientes, sobre todo proteínas, para que el anabolismo sea máximo.

Ahora se sabe que para que se maximice la síntesis de proteínas se necesita producir esas elevaciones de aminoácidos en sangre, pero que estas no se podrían dar hasta 5 o 6 horas después de haber comido una buena cantidad de proteína, así que volver a comer antes no sería la solución para nuestro dilema.

La insulina y el estudio de Paddon-Jones

La insulina es la hormona anabólica por excelencia y aunque no es necesaria para iniciar la síntesis proteica, sí que, de algún modo, maximiza la respuesta anabólica a los aminoácidos. Entonces puede que si elevamos la insulina en sangre en medio de esas comidas de 5-6 horas podamos maximizar la síntesis proteica.

Basándose en esta teoría de la insulina Paddon-Jones realizaron un experimento: por un lado dieron a un grupo de atletas 3 comidas diarias con un alto contenido en proteínas pero espaciadas entre ellas al menos 5 horas. A otro grupo también se les dio las mismas comidas pero además entre estas se suministró un suplemento con 15 gramos de aminoácidos esenciales y 30 gramos de hidratos de carbono.

En el estudio se midió la respuesta anabólica de estas comidas descubriéndose que, a lo largo del día, el grupo que consumió el suplemento tuvo una mayor respuesta anabólica. Esta ingesta de aminoácidos esenciales en conjunción con una pequeña cantidad de carbohidratos (que elevarán la insulina) fue suficiente para optimizar la respuesta anabólica a cada comida.

Conclusión

Queda claro que sería mejor comer grandes porciones de proteína espaciadas en el tiempo entre 5 y 6 horas que realizar pequeñas comidas cada 2 o 3 horas con el fin de realizar una mejor síntesis de proteína). Además es interesante provocar un pequeño pico de insulina entre estas comidas con una pequeña cantidad de hidratos (junto con aminoácidos esenciales) para maximizar la síntesis proteica.

Ejercicios y rutinas: Como descubrir el déficit de fuerza

En este artículo, ilustraremos exactamente como una prueba de déficit de fuerza podría evaluar al atleta, interpretando los resultados, y señalar la dirección correcta en cuanto a la manera apropiada para maximizar su potencial interior; en la evolución del desarrollo energético, es importante para el atleta el concepto de déficit de fuerza porque es una herramienta muy poderosa que determinará las necesidades individuales sin importar que tipo de deporte se realice

El déficit de fuerza es el porcentaje del potencial de la fuerza máxima que no se utiliza durante una tarea de motora; la tarea podría ser cualquier cosa relacionada con el movimiento del cuerpo en cualquier variedad de deportes, entonces deberíamos centrarnos en saber porque el organismo reacciona de derminada manera ante algunas situaciones y para ello mostramos una lista de diversos movimientos y el tiempo que se necesita para llevar a cabo las tareas en cuestión de segundos.

Para lanzar un peso (0,15 a 0,18 seg), para lanzar una jabalina (0,16 a 0,18 seg), para un sprint (0,08 a 0,10 seg), para un salto de longitud (0,11 a 0,12 seg) o el salto de altura (0,18 seg); como vemos, todos estos movimientos explosivos se producen muy rápido, pero para entender porqué no es posible expresar la fuerza máxima plenamente hay que tener en cuenta el tiempo que se tarda en mostrar la fuerza máxima y la fuerza.

Las investigaciones han demostrado que se alcanza la fuerza máxima entre los 0,3 a 0,4 segundos; aunque a veces este periodo se puede extender unos 0,04 segundos para una pequeña minoría y esto hace la diferencia entre un atleta y otro; según los movimientos descriptos arriba, vemos que no podemos usar toda nuestra fuerza muscular dentro de los parámetros de tiempo porque los movimientos se realizan a una velocidad significativamente más rápida que la de la fuerza máxima.

- Para medir el déficit de fuerza de un atleta se puede realizar un salto estático.
- Esto significa un salto de piernas dobladas (el reflejo de estiramiento debe ser eliminado totalmente, para mantener la posición durante 3-4 segundos antes de que el cuerpo del atleta explote hacia arriba).
- Hay que usar una medida dinámica, que es un salto vertical precedido por una inmersión repentina para activar el reflejo de estiramiento y esto se traduce en una fuerza mayor.
- La diferencia estándar entre un salto normal y un salto con reflejo que es de 20%, que es aceptable, pero si la diferencia entre los dos es mayor a 20%, el atleta carece de explosividad, por lo tanto, debe enfocar su atención a la formación explosiva con levantamientos olímpicos de repeticiones bajas, ejercicios pliométricos y rutinas con balón medicinal.

La idea general es utilizar métodos eficaces para fortalecer el sistema nervioso central, permitiendo que el cuerpo y la mente se vinculen en forma más precisa, disparando los movimientos más rápido y con más fuerza; ahora bien, si la diferencia es menor al 20%, se debe trabajar mucho más la hipertrofia muscular usando pesos moderados con repeticiones altas, usando rutinas multi-articulares que estimulan una gran cantidad de fibra muscular y enfocando el esfuerzo en mejorar la fuerza de arranque.

Se recomienda a todos los atletas, especialmente a los aficionados, evaluar la eficacia del entrenamiento unas 4 a 6 veces al año, tomando en cuenta los indicadores básicos para incrementar o reducir la explosividad, regulando la fuerza funcional y el volumen de trabajo de acuerdo al progreso dentro del plan de entrenamiento.

26 de julio de 2013

Tres alimentos para el pre-entreno de verano

Todos los practicantes de musculación o fitness se encuentran motivados durante el verano, y si el organismo está incorporando positivamente la estimulación mental para vincular el alma con el cuerpo, debería sacar mayor partido de la sesión de entrenamiento alimentando al cuerpo con los nutrientes adecuados; especialmente si se está tratando de perder peso, requiere necesariamente un poco de energía extra antes de entrenar permitiendo al cuerpo resistir más tiempo con mayor fuerza, para obtener los resultados deseados en poco tiempo.

Las bananas

Proporcionan un suministro constante de calorías (y energía) proveniente de los carbohidratos, y su buena dosis de potasio que ayuda a reponer los electrolitos que se pierden a través del sudor; además las bananas son fáciles de transportar y pueden comerse en un solo bocadillo que es rápido y fácil, además de tener un sabor extraordinario antes de empezar el entrenamiento.

Las pasas

Son ricas en potasio y azúcares naturales, que dan al cuerpo un poco de impulso durante los entrenamientos; de hecho, algunos atletas usan únicamente unas 50 pasas de uva (26 gramos = 78 calorías) en lugar de los geles deportivos para alimentar sus músculos en este momento

El zumo de granada

Estudios recientes han encontrado que los compuestos saludables llenos de polifenoles en el zumo de granada pueden ayudar a recuperar el cuerpo más rápido, por lo que se debe beber antes de una sesión de ejercicio para ayudar a reducir el dolor muscular; beber un vaso de zumo antes de un entrenamiento es una deliciosa manera de refrescarse manteniendo una salud completa, porque la bebida también protege al corazón reduciendo la hipertensión.

Correr en el verano: cambios de horario de los entrenamientos

En pleno verano, cuando el calor se hace presente, es imposible no sentir su efecto sobre el organismo mientras corremos, por ello, si quieres continuar practicando carrera en verano, os aconsejamos cambiar el horario de los entrenamientos.

La finalidad del cambio de horario para correr radica en evitar las horas de mayor luz solar y de mayores temperaturas, para alejarnos así de posibles golpes de calor, de un menor rendimiento, de la deshidratación y otras molestias que en verano pueden surgir mientras corremos.

Así, proponemos para un mejor desempeño corriendo y también prevenir lesiones u otras molestias, correr al amanecer, cuando aun el sol no tiene tanta intensidad y el calor no es tan extenuante. O bien, correr cuando el sol ya está desapareciendo, es decir, a última hora de la tarde.

Con estos cambios de horario puedes evitar las máximas temperaturas y la fuerte radiación solar que existe en pleno día durante el verano. Así, el agotamiento no será tan rápido, tendrás menos riesgo de deshidratación y de sufrir lesiones mientras corres en verano.

Fisicoculturismo Total

En este blog encontraras respuestas y soluciones practicas a todas sus preguntas sobre Nutrición, suplementación, rutinas, dietas, pilates, aerobicos, ejercicios, fisicoculturismo, para lograr tu mejor condición física.